Las dificultades en el control de impulsos se relacionan con la capacidad del niño para detenerse, pensar y regular su respuesta antes de actuar.
Cuando un niño tiene dificultades en este ámbito, puede reaccionar de manera inmediata frente a una emoción, sin lograr anticipar las consecuencias de su conducta. En contextos de cansancio, estrés, sobreestimulación o exigencia excesiva, estas dificultades suelen intensificarse.
Hablamos de una dificultad cuando la impulsividad es persistente, intensa y afecta de manera significativa la convivencia familiar, el desempeño escolar o las relaciones sociales.
Podemos considerarlo cuando existe…
El indicador clínico clave es la persistencia y el impacto funcional, no la conducta aislada.
El cambio no ocurre solo en sesión. Ocurre cuando el niño se siente comprendido, los padres se sienten acompañados y el colegio actúa como aliado.
Acompañamiento al niño
Acompañamiento a la familia
Acompañamiento al colegio
Acompañamos a niños y adolescentes a través de psicoterapia infantil y adolescente profesional, respetando su proceso y singularidad.