El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que se caracteriza por diferencias en la comunicación social, la flexibilidad conductual y la forma de procesar la información y las experiencias sensoriales.
El TEA se manifiesta de manera heterogénea, por lo que no existe una única forma de ser autista. Por esta razón, los manuales diagnósticos actuales describen niveles de apoyo, que permiten comprender mejor las necesidades de cada niño y orientar el acompañamiento adecuado.
El TEA no define la inteligencia ni el valor personal del niño
No es una enfermedad, sino una condición del neurodesarrollo
El diagnóstico se establece considerando: comunicación social, conductas repetitivas o rigidez, impacto en la vida diaria y nivel de apoyo requerido.
Con un acompañamiento adecuado, los niños con TEA pueden desarrollar una adaptabilidad funcional significativa para desenvolverse en los distintos contextos de su vida
TEA – Nivel 1
Generalmente se caracteriza por:
Dificultades en la comprensión de normas sociales implícitas
Comunicación literal y/o dificultad para expresar emociones
Intereses específicos e intensos
Rigidez ante los cambios en la vida cotidiana
Deseo de vincularse, aunque con dificultades para sostener interacciones sociales
En el TEA – Nivel 1, el niño suele ser funcional en muchos contextos, pero el esfuerzo que realiza para adaptarse puede generar ansiedad, frustración o agotamiento emocional
TEA – Nivel 2
Generalmente se caracteriza por:
Dificultades más evidentes en la comunicación social verbal y no verbal
Menor flexibilidad cognitiva y conductual
Respuestas emocionales intensas ante cambios
Dificultades significativas para la interacción con pares
En el TEA – Nivel 2, el niño requiere apoyos constantes para participar de manera funcional en contextos sociales y educativos
TEA – Nivel 3
Generalmente se caracteriza por:
Severas dificultades en la comunicación social
Uso limitado o ausencia del lenguaje verbal
Alta sensibilidad sensorial
Conductas repetitivas marcadas y rigidez extrema
En el TEA – Nivel 3, se brinda un acompañamiento que busca favorecer la comunicación funcional, la regulación emocional y la calidad de vida del niño y su familia
El progreso no ocurre solo en sesión.
Ocurre cuando el entorno comprende, se adapta y acompaña de manera consistente.
Acompañamiento al niño
Desarrollo de habilidades comunicativas y sociales funcionales
Trabajo en flexibilidad cognitiva y adaptación a cambios
Regulación emocional
Comprensión y expresión de emociones propias y ajenas
Fortalecimiento de la autoestima y la identidad personal
Acompañamiento a la familia
Psicoeducación clara y actualizada sobre el TEA
Estrategias para acompañar crisis, rigidez y sobrecarga sensorial del niño
Apoyo emocional para reducir culpa, confusión y desgaste parental
Construcción de una mirada realista y comprensiva del desarrollo del hijo
Acompañamiento al colegio
Estrategias para favorecer la inclusión
Prevención de etiquetas y malentendidos conductuales
Coordinación constante entre familia y escuela
Promoción de un entorno predecible, respetuoso y seguro
* Para la atención de TEA, TDAH, dificultades del lenguaje, problemas de aprendizaje y neurodivergencia, es necesario contar con un diagnóstico previo realizado por un profesional o institución especializada. Si aún no cuentas con una evaluación, en VIVEKids podemos realizar una evaluación diagnóstica que permita comprender las necesidades de tu hijo y definir el acompañamiento terapéutico más adecuado.
Acompañamos a niños y adolescentes a través de psicoterapia infantil y adolescente profesional, respetando su proceso y singularidad.